Pepe quiere sentir pijón de perro dentro de él



Cuarentón empalado por perroPepe se muere por tener una buena polla de perro penetrándole, y no se queda con las ganas porque en cuanto se le mete la idea de la zoofilia gay entre ceja y ceja no descansa hasta que lo consigue, debido a su inexperiencia le cuesta un poco pero como ya no es ningún jovencito que a sus cuarenta y tres años ya ha tenido mucho corrido y sabe mucho de perforaciones anales pero nunca lo había intentado con un animal hasta ahora.



El hombre vive solo pero tiene dos mascotas de las que piensa que no le ha sabido sacar el mayor provecho posible, él quiere mucho a sus mascotas pero ha visto mediante videos de fornicación con animales que la gente se lo pasa muy bien intimamente con sus perros y que él nunca se lo había planteado, por eso ha llegado a la conclusión que ya va siendo hora de probar esta modalidad nueva para él e incorporarla a su incompleta vida pues la verdad es que Pepe apenas tiene vida sexual.



De vez en cuando paga a algún prostituto para que se la hinque por el culo pero es de vez en cuando porque tampoco anda muy sobrado de dinero, y piensa que es una tontería pagar cuando en casa tiene dos pedazos de rabos que le podrían dar todo el placer necesario para su vivir sin carencias de nada, porque ya hace mucho que no alquila a ningún puto y está muy caliente, con los huevos a punto de explotarles, empieza con el primer perro, un labrador que enseguida se empalma y lo monta, le cuesta lo suyo porque no es facil atinar el estrecho agujero a la primera pero con la ayuda de Pepito dispara y acierta dejando al maduro en trance ningún puto le había follado tan bien nunca como ese perro.