Tuve sexo con un perro borracha – 2ª parte



Como lo prometido es deuda aquí os dejo la segunda parte de mi relato de zoofilia donde os cuento como fue mi primera experiencia con animales la noche que borracha me deje follar por el perro de mi amiga ya siendo de madrugada y acabábamos de llegar de fiesta y por el efecto de la bebida y la calentura de haber zorreado y tonteado un poco con hombres en la discoteca estábamos un poco salidas y al final pasó lo que pasó y acabamos las dos gozando y teniendo sexo con su perro pastor alemán que el pobre sin esperarlo ni por un momento acabó corriéndose tantas veces que el miembro le quedó escocido y luego no paraba de chupárselo.



Si habéis leído la primera parte de la historia recordaréis que estábamos las dos en pijama y después de ver un vídeo porno de zoofilia por internet decidimos que podríamos probar a ver que pasaría si le tocamos un poco la verga al perrito de mi amiga, esto nunca habría pasado si no hubiesemos estado tan borrachas, pero a las dos nos apetecía así que mi amiga fue al buscarlo al patio y volvió con el, se subió al sofá y una vez allí comenzamos a acariciar su barriga y mi amiga fue la primera que se atrevió a coger su polla y moverla como si le hiciese una paja a su novio, el chucho no tardó ni 5 segundos en empalmarse, de la piel que recubre su miembro salio un trozo de carne que ya era lo mismo que habíamos visto en la película esa donde una mujer se la chupaba a un perro y después este se la follaba, comenzamos a ponernos nerviosas pues aún estando un bastante borrachuzas sabíamos lo que íbamos a hacer, era la primera vez y esto no es algo que la gente suela hacer normalmente con lo que nuestra excitación y temor crecía, pero seguimos adelante.



Ahí yo también me atreví a tocar ese trozo de carne rojizo, tenía un tacto raro, era como áspero y estaba mojado, era raro pero me estaba poniendo ardiendo y mi coño ni os cuento, casi me corro solo de tocar su cipote, pero esto era solo el principio pues queríamos más, ya nos conformábamos con eso así que nos quitamos el pijama y las bragas y mi amiga me dijo que quien era la primera en chuparla y probar su sabor, yo ya estaba loca de deseo y me lancé y le dije que yo probaría, así que sin pensarlo acerqué mi boca y me la metí entro, el sabor era un poco raro y la rugosidad y aspereza de esa polla de perro tampoco me convencía pero como tenía tantas ganas ya seguí mamando, de repente sentí que mi boca se llenaba de un líquido salado, el bicho se había corrido y yo me lo estaba tragando, me dio un poco de asco la verdad y casi vomito mientras mi amiga se reía de mí pero a la vez se estaba tocando el coño y metiendo un dedo ya dentro porque le estaba dando mucho morbo verme a mi hacerle una mamada a su perro , ahí ya le dije “te toca, chupa tu también”, y claro no lo pensó y también se la mamó un buen rato.

Pero claro ahora venía el dilema, acabar o no, hacer sexo completo y meternos esa polla dentro de nuestros coños o parar ahí, masturbarnos e irnos a la cama o seguir, lo pensamos un poco pero el perro estaba caliente como una bestia, nos quería montar porque se había excitado mucho con las pajas y las chupadas, así que pensamos que porque no, nadie se enteraría y prometimos que sería un secreto para siempre pues a ninguna nos hacía gracia que alguien se pudiese enterar de eso, así que ya fuimos a por todas, íbamos a cojer con un perro por primera vez y quien sabía entonces si sería la última, cosa que no ha sido así.

No sabíamos como ponernos, si de rodillas y dejar que fuese el quien nos follara por detrás, si subirnos encima y galopar, si de lado, es que nunca lo habíamos hecho, así que finalmente decidimos que yo probaría primera a cuatro patas y mi amiga ayudaría al perro a cojerme, así lo hice, me puse de rodillas y ella subió al animal, el comenzó a hacer movimientos intentando metérmela pero no acertaba, yo la notaba por todos lados pero no me entraba en el coño, así que mi amiga me digo, “prepárate que ahora le ayudo yo y te la meterá, no te asustes” , yo estaba loca de excitación pero muy nerviosa, me temblaban las piernas esperando el momento de que me penetrase el coño, y no tardó, de repente noté como me entraba un pollón duro y gordo dentro de mi vagina, di un grito pues me hizo un poco de daño esa clavada pero no tardé nada en comenzar a sentir un gustazo impresionante, y al menos me corrí 2 veces en 3 minutos, no quería que parara porque me estaba dando mucho gusto pero pronto la sacó y me dejó un poco a medias porque yo quería más sexo, el perro se sentó y se estaba lamiendo la verga y yo ya podía decir que había sido desvirgada por un perro y había probado lo que era la zoofilia hasta el máximo posible, la penetración.

En unos minutos mi amiga que también lo quería probar y no paraba de preguntarme si dolía, si era placentero, si había llegado al orgasmo y demás dijo que era su momento y volvió a masturbar al perro y cuando se le puso dura fue ella la que se puso en la misma postura que yo y también el animal se la clavó como a mi dejando su coño muy abierto y lleno de semen siendo ayudada por mi también por supuesto.

Ya cuando acabamos nos tomamos un chupito y luego nos duchamos y nos fuimos a la cama, ahí estuvimos un rato hablando y pensando en lo que había pasado, nos prometimos mutuamente que esto jamás saldría de aquí, nunca debía enterarse nadie de que habíamos estado cojiendo con un perro y demás, lo dijimos no sé cuantas veces pues estábamos un poco asustadas por ello pero al final nos quedamos dormidas.

Al día siguiente ya con la resaca y la mente más lúcida lo hablamos un poco más y en nuestras caras se notaba que estábamos aún un poco asustadas pero volvimos a prometernos que esto no saldría de aquí y yo cogí mis cosas y me fui para casa, desde entonces lo hemos hecho más veces y ya somos unas expertas en la materia, pero esa primera vez que estando borracha tuve sexo con un perro no se me olvidará jamás.