Zoofilia salvaje en el monte



Pasando un día de campo con mis amigos descubrí los placeres de la zoofilia más salvaje, con dos perros que eran unas máquinas de follar, blanquito y negrito me dieron la del tigre entre los árboles, el monte fue mi aliado silencioso en este episodio que tan gratamente recuerdo, hacía tiempo que no pasaba una jornada de ocio tan buena como esta, es que lo tenía todo incluso dos folladores natos que me dejaron despachada para una larga temporada, que manera de incorporar sus miembros a mi chocha, parecía como si no fueran a tener tiempo y querían aprovecharlo supieron repartirme como buenos compañeros y hubo de sobra para los dos.



Ese día mis amigos querían ir de acampada pero yo no estaba mucho por la labor aunque finalmente me convencieron, cosa de la cual hoy por hoy me alegro enormemente, total que preparé algunos bártulos y salimos hasta un monte que estaba bastante tranquilo y era un buen lugar para pasar el día y acampar de noche, yo no estaba muy entusiasmada con la acampada pero pronto eso cambió, me entraron ganas de orinar y me aparte por el bosque adentro ya que allí no había instalaciones ni nada era todo campo, cuando encontré un buen sitio para hacer mis necesidades, me bajé la ropa y me agaché para orinar, de repente algo me tiró eran los perros de mi amigo concretamente el primero que me tumbó fue su perro negro que me empotró la picha antes de que me diera cuenta, que gusto sentí más impresionante hasta me mee de placer, cuando me echó todo lo que quiso y más le tocó el turno al perro blanco que también iba bien preparado para la batalla y por supuesto el perro blanco también me la encajó de manera salvaje, nunca había tenido una experiencia parecida pero desde aquel día soy una fans de la zoofilia al aire libre.